Ideas, costumbres y sociedad

Todas las personas hacemos juicios basados en ideas que, a veces, no existen objetivamente más allá de nuestra mente, pongamos un ejemplo: un pajarillo azul puede parecerle feo a una persona y bello a otra, pero esas son percepciones artificiales salidas de la mente, el pájaro simplemente es. 

Siempre estamos extendiendo valoraciones sobre algunas cosas, conceptos, personas, etc. que simplemente son, es decir, están sujetas a subjetividad, no existe un juicio objetivo para ello. 

Cabe decir, por otro lado, que, en algunas ocasiones, puede llegar a haber consenso por parte de grupos sociales sobre algo, como por ejemplo en el caso de alguna idea o acto que, de forma objetiva según dichos grupos, causa sufrimiento. 

Por otro lado, hay juicios que crean daño a la sociedad y también a las personas  de forma individual. Cuando se define que algo es bueno o bello, aparece lo malo o lo feo (esta es una idea de la filosofía taoísta) y esto lo vemos a día de hoy claramente, por ejemplo, en el canon de belleza. Si se establece que un hombre o una mujer debe de ser de una determinada forma a nivel físico para ser considerado/a bello/a, entonces aparecerá la idea contraria, una idea, por cierto, excluyente. En el caso de la jerga cotidiana, desde  un punto de vista lógico y lingüístico, resultaría más correcto decir, por parte de una persona, que otra le parece guapa según su juicio y no extender la idea general de que cierta persona es guapa, dando así a entender que no cabe réplica a alguna. 

Es bien sabido que los gustos y las apreciaciones son subjetivas y, por lo tanto, el establecer una idea artificial carece de sentido porque viola el principio que yo llamo "de relatividad psicológica" (no me refiero al concepto científico, me refiero a las opiniones subjetivas), no obstante, en aquellos casos de ideas, actos, etc. que de forma objetiva causen sufrimiento individual  y/o social, aunque caracterizarlos negativamente pueda ser algo artificial, producto de la mente, yo considero acertada esa apreciación. 

Pero violar el principio de relatividad implica más problemas, por ejemplo en el caso de la política, ya que se pierde la oportunidad del entendimiento y del acuerdo y se abre la puerta al caos y lo mismo sucede en la cotidianeidad entre las demás personas que no nos dedicamos a la política. Todos y todas tenemos ideas propias y también maneras únicas de desenvolvernos y de interactuar en sociedad; dejando a un lado todo aquello que de forma objetiva causa daño a las personas, no deberíamos extender nuestras propias percepciones hacia las que tengan los y las demás. Definimos que nuestra forma de pensar o de actuar es la correcta y extendemos ese juicio con el cual anulamos aquellas ideas o conductas contrarias a nuestros esquemas. 

Cada persona posee un determinado esquema con unas bases que fueron forjadas por la experiencia, la educación o quizás algunas también surgieron de forma innata. Pero la sociedad también posee estos esquemas, como por ejemplo la idea de lo feo y lo bello y es mucho más dañino un prejucio social que viole la relatividad que uno individual, no obstante, lo cierto es que a partir de uno particular, se forja un todo mucho más amplio, pero, curiosamente, ello se convierte en costumbre y se asienta de tal modo que a partir de ahí es cuando comienzan las discriminaciones u otros comportamientos nocivos. 

Es especialmente interesante el pensar en cómo se asentaron todas aquellas ideas que perduran a día de hoy a nivel social, el pensar en cuál fue su origen. Lo cierto es que, por ejemplo, la Biblia es un claro documento muy antiguo donde se establecen unos ciertos esquemas sociales que vincularon la conducta de muchas personas a lo largo de la historia de la humanidad y muchas de las ideas que recoge siguen vigentes en muchas personas, aunque es cierto que hay diversas interpretaciones. 

Por citar ahora dos ejemplos de ideas, el machismo y la homofobia son dos claras manifestaciones (dañinas) persistentes a nivel social que pueden tener distintos orígenes, entre ellos está la religión católica. Podría decirse que estas dos ideologías están extendidas culturalmente y son propias de un determinado grupo social.  Igualmente, los movimientos contrarios a estas ideas también están extendidas en un determinado sector de la población. 

En un mismo territorio extenso hay diversos grupos sociales, los cuales poseen costumbres distintas que chocan entre sí, como por ejemplo, antimachismo y machismo. Son conflictos culturales, ideológicos y también, por supuesto, legales. Este conflicto en concreto que he citado no debería siquiera existir, todo el mundo debería tomar conciencia de que el machismo es, objetivamente, una ideología nociva. Cabe decir además, que en pequeños grupos también puede haber conflictos de costumbres e ideas, pero hay menos probabilidades que surgan que en uno grande. 

Me gustaría destacar ahora, como reflexión más personal y en relación con lo último citado anteriormente, que pienso que las personas, al menos de forma general, nos desenvolvemos mejor en pequeños grupos sociales donde se comparten costumbres. Ello no implica que la convivencia entre grupos sea imposible, como es evidente sí que es posible, siempre y cuando se comprenda que la ideología propia y la ajena pueden ser igual de válidas y también cuando no sean formas de pensar que, objetivamente, causan sufrimiento a las personas o animales o daños en el medio y esta filosofía es igualmente aplicable a los posibles conflictos en pequeños grupos. 

Cuando hablamos de una población a gran escala hay muchos modos de pensar, por ende, más conflictos, en cambio, cuánto más pequeña sea una población más probabilidades tenemos de que no haya conflictos de este tipo, porque, salvo en el caso de la familia, somos nostros mismos y mismas los y las que elegimos nuestro propio grupo cultural e ideológico (amigos/as y pareja).

Evidentemente, esto no debe servir de excusa para no abrirse al mundo, simplemente estoy exponiendo una realidad que yo pienso que se da. Los grandes grupos sociales pueden funcionar adecuadamente si se cumple lo que expuse anteriormente con respecto a la ideología propia y la ajena, al igual que aquellos pequeños donde también se puedan dar conflictos. 



-Nota: en esta entrada he hecho referencia a lo que yo llamo "principio de relatividad psicológica", refiriéndome a la subjetividad de modos de pensar, pero quizás este tipo de hecho ya pueda tener un nombre técnico, de todos modos, aunque se de este último caso, pienso que mi denominación es igualmente acertada.

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