Una reflexión sobre el ideal de justicia

Uno de los más clásicos debates filosóficos y sociales ronda acerca de la idea de justicia, de si algo es justo o no, para lo cual es difícil dar una solución objetiva.

La respuesta es muy sencilla si pretendemos salir del dilema basándonos en el ordenamiento jurídico, ya que podríamos decir que todo aquello que funcione según las normas es lo justo, no obstante, esto es sólo aplicable a aquellas personas que tienen una profesión relacionada con el derecho, ya que para otras, incluso algunas normas o preceptos pueden llegar a ser cuestionados. Por otro lado, podemos sumergirnos en otros aspectos donde hallaremos situaciones o hechos, al margen del derecho, que también son susceptibles de jucio para cada persona, como por ejemplo, el no haber triunfado en un curso académico, algo que para el o la que lo padece, puede parecer injusto, pero desde un punto externo, puede parecer lo contrario ya que, por ejemplo, la persona ha podido no emplearse a fondo para superar el curso y esta circunstancia tan sólo la puede ver un observador externo, ya que es el que tiene en el momento una mente serena. Pero es hora de establecer una base en la que quizás muchas personas estaréis de acuerdo, aunque, por supuesto, no deja de ser una opinión. 

He reflexionado acerca de establecer un ideal de justicia basado en lo natural y en la biopsicosocialidad del ser humano. 

Partiendo, pues, de la naturalidad, he llegado a la conclusión de que como mínimo, un sistema justo sería aquel que facilita la satisfacción de las necesidades de los seres humanos que establecen Maslow, Kalish y Virginia Henderson. Desde mi punto de vista, esto supone lo más básico del sistema que, independientemente de la ideología del poder, éste debe favorecer. De todos modos, aunque los poderes públicos se esfuercen para que esto se cumpla, esto no quiere decir que todas y cada una de las personas tengan en cuenta las necesidades esenciales de las demás, por ende, es preciso que toda la sociedad conozca las mismas y las respete, así como también las haga valer. 

Por otro lado, se nos presenta otra complejidad añadida con respecto a las necesidades más elevadas, incluyendo las que implican la amistad, el amor y la intimidad. Éstas pueden ir acompañadas de subjetividad, es decir, que cada persona puede verlas satisfechas según sus propias convicciones y los poderes públicos, aquí, no tienen mucho que hacer, salvo, por ejemplo, en cuanto a la idea de éxito entendido como la consecución de un trabajo (necesidades de seguridad) o estudios, o también la creatividad, evitando la censura estatal de algunos contenidos (con las excepciones que figuran en nuestro Código Penal), así como el respeto, penando conductas que atenten gravemente contra las personas. 

Estas últimas necesidades, las complejas, dependen en buena parte de uno mismo o misma y cada persona debe procurar su cumplimiento de forma autónoma y personal sin caer en la desesperación y dando pasos acertados, aprovechando oportunidades y defendiéndose de aquellos o aquellas que pretendan destruir nuestra autoestima o convicciones. 

A partir de lo anterior, podríamos decir que un sistema o una sociedad justa sería aquella que tiene en cuenta al individuo, reconoce sus necesidades, las respeta y ayuda, mediante actos u omisiones, su consecución. Cabe añadir a todo esto que somos seres sociales, por lo que es preciso lograr un equilibrio entre las personas y su conjunto, lo cual va implícito en las propias necesidades individuales, ya que éstas implican respeto e integración. Igualmente, pese a ser seres sociales por norma general, puede haber personas que, por sus convicciones, prefieren vivir en una situación de exclusión autoimpuesta, ya que forma parte de su filosofía de vida; igualmente merecen respeto. 

Por otra parte, es importante no caer en un colectivismo extremo, ya que como personas, somos seres únicos y una sociedad demasiado extrema puede acabar con lo especial que hay en nosotros, entonces, pasaríamos a formar parte de una simbiosis donde ya no existe el individuo, tan sólo la comunidad. 

Por otro lado, debo incluir al medioambiente y sus formas de vida como también merecedoras de respeto. No soy vegetariano, pero considero que debemos reflexionar sobre aquellos seres de los que nos alimentamos y respetarlos, procurando que en su sacrificio sufran lo menos posible, ya que gracias a ellos, estamos con vida. Cabe decir con respecto a esto, que la ciencia esta trabajando en la creación de carne artificial; si ésta resulta ser saludable y nutritiva, desde mi punto de vista, lo más correcto sería prescindir del sacrificio de animales. 
 
Para terminar, es cierto que pueden existir objeciones a esta entrada que pueden llegar, sobretodo, por parte de ideologías que defiendan una libertad extrema donde el Estado tenga pocas funciones o ninguna incluso, pero, puesto que mi ideal básico de justicia es lo mencionado en esta entrada, no puedo compartir su parecer, ya que un Estado inexistente o con pocas funciones, podría dificultar la satisfacción de las necesidades básicas de las personas y la protección del entorno.

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