Una reflexión sobre el éxito individual y la gran meta global
Es probable que la mayoría de las personas tengamos metas en nuestras vidas, de este modo, basamos la idea de éxito entorno a ese objetivo u objetivos que nos marcamos. Esto, en cierto modo es algo positivo, al igual que lo es también no tener un objetivo concreto y, cabe decir que, el no tener una meta fijada, no debe convertirse en una obsesión y, si queremos llegar a tener una, vendrá con el tiempo; el no tener un objetivo fijado supone una oportunidad de aprender y de conocer el mundo que nos rodea para saber qué es lo que queremos, de hecho, resulta más fructífero, en cuanto al aprendizaje, el estar perdido o perdida que el ya saber qué queremos desde bien temprano. Si esto está en relación con los estudios, debemos saber que nunca el tiempo es perdido si estamos aprendiendo. Pero a lo que quería hacer referencia en esta entrada sobretodo es a lo siguiente:
El fijarse una o varias metas puede suponer una guía para llegar a nuestra idea de éxito y tener una vida plena según nuestras propias convicciones, pero del mismo modo que surge el afán de éxito, surge también, si no tenemos cuidado, la obcecación. En este estado, padecemos sufrimiento porque, o bien no hemos llegado a la meta en el plazo previsto, no hemos cumplido ciertos puntos que nos llevarían a esa meta, o bien, directamente, no hemos llegado y no cabe la posibilidad de hacerlo, entre otras posibilidades. Lo cierto es que, si es factible de forma objetiva llegar a nuestra meta, aunque en algún momento no hayamos tenido éxito no debe convertirse en una obsesión que nos conduzca a sufrir, ya que así empeoraremos las cosas y nuestro objetivo último se distanciará, también se debe tener cuidado con pensamientos irracionales que nos cierren las puertas. Pero si resulta que llegar a nuestra meta es, de forma objetiva, imposible, esto no debe convertirse en el fin del mundo, no pasa absolutamente nada, ninguna meta debe ser tan importante como para que su ausencia nos producza sufrimiento, ya que nosotras, como personas, somos más que cualquier objetivo que nos hayamos propuesto y nuestra felicidad debe estar por encima de ello, es decir, el éxito puede significar también la trampa de creer que la meta fijada nos hará inmensamente felices, por lo tanto, si no llegamos a ella sufrimos y basar nuestra felicidad en algo externo a nostros y nosotras mismas es como dividir nuestro ser en dos mitades, una de ellas la ostenta aquello a lo que deseamos llegar y sabemos que no estamos divididos y divididas en dos partes, tan sólo somos una.
Hay que tener presente que, aunque creamos que el objetivo último fijado nos vaya a hacer felices, esto no tiene por qué ser así, ya que la vida es un conglomerado de cosas que pueden afectarnos para bien o para mal, si adquirmos esta idea, dejaremos de mitificar y de idolatrar el éxito. Aún así, cabe decir con respecto a esto último, que realmente nuestro propio bienestar debe residir en la mente al margen de las circunstancias externas, esta es una idea clásica, si bien es difícil de poner en práctica, por ende, resulta importante entrenarse a conciencia acerca de la misma. Cabe decir también, que, aunque no hayamos logrado nuestra meta original, podemos plantearnos otro objetivo distinto, ¡no será por cosas que podemos lograr!
Debemos hacer un ejercicio de autorresponsabilidad, evitando todas aquellas ideas que nos hacen daño e impiden crecer y sentirnos bien. Nuestra mente hiperdesarrollada puede proporcionarnos bienestar o todo lo contrario y, desgraciadamente, esto último resulta ser más sencillo, pero no debemos rendirnos. Tenemos un gran poder y depende de nostros y nosotras darle un buen o un mal uso.
Por otro lado, es posible que haya personas que tengan una meta visualizada pero que hagan poco o nada por llegar a ella, o incluso llevar a cabo una conducta contraria a la misma, en este caso, la irresponsabilidad individual es absoluta, podría decirse en este caso que es el propio individuo el que destruye su éxito. Esta persona debe pensar si merece la pena a medio y a largo plazo no perseguir ese éxito, no haciendo nada o sepultándolo. Si se da cuenta del error, puede que experimente sufrimiento, aunque puede ser que no sea demasiado tarde y, si lo es, igualmente, tal y como dije antes, existen más metas a contemplar.
Por otra parte, puede ser que haya personas que, no teniendo objetivo alguno, llevan a cabo un estilo de vida completamente destructivo tanto nivel propio como colectivo. Pienso que deberían hacer un ejercicio de autoreflexión y saber que lo que hacen, si no es ahora, en un futuro les producirá sufrimiento a ellas mismas y a las demás. Como siempre, debemos apelar a la autorresponsabilidad mental y hacer aquello que, de forma objetiva, es positivo a nivel propio y a nivel colectivo.
Ahora bien, haciendo referencia a esto último y cambiando un poco de paradigma (aunque no del todo), me gustaría hacer una reflexión sobre el éxito desde una perspectiva globlal. Somos seres sociales por naturaleza, por ende, de nosotros mismos y mismas parte la solución a los problemas del mundo. La máxima "actúa localmente, piensa globalmente" podría ser utilizada como lema personal, a modo de que podemos actuar dando ejemplo para lograr hacer un mundo mejor. Debemos pensar en que si queremos que el mundo sea un lugar pacífico y feliz, tendremos que actuar en base a esos valores, de ahí la importancia de la ayuda mutua y del respeto a los y a las demás, así como la importancia de llevar a cabo incluso, también, un estilo de vida saludable.
Esta última podría ser la mayor meta de la humanidad como especie, al margen de aquellas que, de forma individual, cada uno y cada una pueda tener. Quizás nunca lleguemos a ella al cien por cien (esto es lo más probable), pero merece la pena intentarlo y ser optimistas al respecto. Es cierto que el ver toda las desgracias que se suceden a día de hoy a nivel global puede resultar frustante y generar sufrimiento individual, pero igualmente hay cosas positivas que debemos valorar, no todo es malo, es importante tener siempre esto presente y también hay que tener en cuenta que es tarea de todos y todas transformar el mundo en un lugar mejor, este es un objetivo alcanzable si toda la humanidad, como especie, se lo propone. Lo malo ya lo conocemos, ahora debemos hacer incapié en aquellos pequeños logros positivos que se van alcanzando, hablamos de cambiar el mundo, un planeta entero, por ende, es un objetivo que llevará más de un siglo y seguramente más, de todos modos, en nuestras manos está el ser precursores de esa futura posible realidad donde lo malo sea lo mínimo. Este pensamiento puede resultar utópico, lo cual es normal teniendo en cuenta la realidad presente. Todas las ideas revolucionarias en un principio surgen como utópicas, pero no son imposibles.
Me encanta el abanico de posibilidades que ofreces acerca del término "éxito" y la conclusión animando al lector a mejorar ofreciendo una perspectiva optimista/realista.
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario👍
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