Organización social
Uno de los muchos debates a nivel político, social, económico y filosófico es el cómo organizar la sociedad, porque está claro que debe existir un orden para que la humanidad tenga éxito, y la verdad es que existen pensamientos dispares sobre la idea de una sociedad correcta en cuanto a organización.
Primeramente, nos encontramos con la idea de sociedad igualitaria donde los miembros de la misma no ostentan entre ellos ninguna relación jerárquica, es decir, como su propio nombre indica, es un tipo de organización donde cada persona, desde el punto de vista del poder, vale lo mismo a la hora de tomar decisiones. Se trata de un tipo de sociedad posible sólo gracias al libre acuerdo mútuo entre sus participantes y aquí nos encontraríamos con la famosa democracia directa en su mayor esencia.
En contraposición, nos encontramos con la idea de sociedad de poder, en la cual, mediante pacto social, los miembros aceptan ser gobernados y protegidos por varias personas que se encargan de elaborar las leyes y de diseñar directrices y medidas de actuación para hacer funcionar el sistema. No obstante, se trata de un tipo de organización donde las personas que hacen el pacto con el poder, pueden tener un mayor o un menor control sobre ese acuerdo, por ejemplo, en el caso del poder judicial, el cual está muy estrechamente vinculado al poder político, por lo que la sociedad en general no tiene apenas decisión sobre esta materia; es cierto que existe la institución del jurado popular, pero ésta es tan sólo un amago de participación ciudadana en la justicia.
Por otro lado, en las sociedades de poder, puede existir la llamada democracia directa, la cual puede manifestarse poco o mucho, dependiendo de una opción u otra, la organización será menos o más igualitaria. Es decir, cuanta más participación ciudadana, más igualdad, por lo tanto, si queremos una sociedad donde todos y todas seamos iguales, la mejor opción es una en la que el poder no esté presente. Sin embargo, en este tipo alternativo de orden, el consenso se complica, ya que, en las sociedades de poder, pese a que existe un pacto, los y las gobernantes tienen una cierta autonomía. En una sociedad igualitaria todo se tiene que pactar de algún modo y es necesario, además, idear un mecanismo de actuación en caso de empate. Ante las características de este orden, podemos llegar a la conclusión de que si existe alguna posibilidad de que tenga éxito, éste tan sólo se podrá lograr en grupos reducidos de personas, desde luego que a escala nacional sería bastante improbable que una sociedad igualitaria pudiera triunfar; en el caso de una gran organización, sí que cabría la posibilidad de hacer un mayor uso de la democracia directa para aumentar la igualdad.
Actualmente vivimos en un sistema cuya organización social es la del poder con escasas oportunidades de participación ciudadana real en asuntos importantes, es decir, hablo de participación a nivel de voto. Nuestro modelo es de democracia representativa donde el poder tiene autonomía a la hora de gobernar y donde el pueblo no tiene apenas oportunidades de participar, por ende, estamos ante una sociedad bastante desigualitara en cuanto a las relaciones de poder, lo cual no tiene por qué ser negativo, depende de la ideología de cada persona, pero igualmente pienso que se debería hacer un mayor empleo de la democracia directa.
A día de hoy, volviendo a la sociedad igualitaria, para que se pueda transformar el orden actual en este otro, sería necesario abolir lo creado, es decir, el Estado, hablaríamos de anarquismo. No obstante, desde mi punto de vista, aún siendo en grupos pequeños, una sociedad completamente igualitaria tendría muy difícil el éxito; la humanidad, de ese modo, podría tener serias dificultades para prosperar sin que haya un ente superior que organice y tenga cierta autonomía de acorde con unas bases, es decir, desde mi punto de vista, debe existir Estado.
Pero, ¿cuáles son las dificultades de las que hablo? Por citar un ejemplo que se me ocurre ahora, los seres humanos solemos actuar en base a nuestros propios intereses, tanto grupales como individuales, por ende, una sociedad igualitaria podría funcionar si los intereses individuales se ven satisfechos al participar en esa libre asociación, pero, ¿qué sucedería si de repente una persona miembro de ese orden ve algún tipo de perjuicio que no está dispuesto a asumir en favor de la unión? Hablaríamos entonces de una pequeña desintegración que podría darse a nivel total. Tendríamos la libertad de marcharnos cuando quisiéramos, pero así el conjunto podría no tener futuro, por lo tanto, para que una sociedad igualitaria tuviese éxito, cada miembro tendría que desarrollar una gran conciencia de grupo.
Por otro lado, podríamos decir que, actualmente y, al menos según yo veo, existe una conciencia de grupo generalizada en cuanto al concepto de Estado, es decir, pienso que la mayoría de las personas abogan por una prolongación del pacto social nacional y no por romperlo, en todo caso, reformarlo, pero no abolirlo, no obstante, sí que existen divisiones, varios grupos enfrentados entre sí, algo que, evidentemente, es negativo. Existen conflictos de intereses grupales, los cuales quieren modificar el pacto social según sus propias ideas y algunos grupos quieren abolirlo para crear otro en un territorio menor y otros quieren directamente hacerlo desaparecer para siempre, sin embargo, tal y como dije antes, pienso que el sentimiento abolicionista es minoritario.
Visto lo anterior, podemos deducir que el ser humano es un ser competitivo al que le cuesta llegar, desgraciadamente, a acuerdos, al menos de forma general, por ende, resulta complicado ver funcionar una sociedad plenamente igualitaria. Resulta difícil vislumbrar, a día de hoy, un futuro donde la humanidad consiga organizarse de forma satisfactoria sin la existencia de un Estado, por lo que, tal y como yo lo veo, al menos a día de hoy, la existencia satisfactoria de un orden sin una sociedad de poder es más una utopía que algo factible.
El poder que tenemos hoy día es un poder corrupto, no un poder virtuoso. Estoy de acuerdo de que haya individuos que puedan ejercer el poder, pero han de ser los mejores, no tres enchufados de turno que lo único que hacen es chupar un sueldazo por hacer un trabajo que podría hacer cualquier otra persona mucho más cualificada. La tecnocracia y la meritocracia son las respuestas bajo mi punto de vista.
ResponderEliminarInteresante aportación; da mucho de que hablar. Gracias por tu comentario 👍
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